El muchacho nació alegre. Pero el tiempo le quitó primero lo de muchacho. Y después lo de alegre.
Y eso no debería de haber pasado.Todo ese aura del ser. Toda la bondad de los cachorros. Poco a poco mermada por el paso de la vida. Y los infortunios. Y casi tanto por las fortunas, que dan un sabor alegre un día, y causan su añoranza todos los demas.
Pinche vida loca. En la que los muchachos son engullidos. Ya sea la más pura de las locuras. O las más destructivas.
Y nadie se da cuenta. Toda esa pérdida desapareció hace tanto, que no quedan recuerdos ya de esa época. De la ausencia de lo malo. De una escala de vida a la altura de un alma buena.
Eso no debería de haber pasado. Es más, a nadie debería pasarle jamás. Deberian de disfrutar de la vida y todo lo que dios les ha dado.
Así que ha llegado el momento. De dejar lo malo. O de empezar a dejarlo. De dejar de escuchar a los perros ladrar.
De obtener lo que se quiere. De saber de dónde vengo y para que sepan lo que es.
Es ahora el momento.
Hay que cantar una serenata por el alma del muchacho alegre.